Oferta de créditos y préstamos fraudulentos o ilegales a través del teléfono

395 viewed

pic magazine 84 Los fraudes telefónicos son parte de los métodos más comunes que tienen los delincuentes para aprovecharse de situaciones económicas adversas en la población general. El ofrecimiento de excelentes servicios a cambio de un bajo costo, la presencia de profesionales de dudosa procedencia y el carácter esporádico y poco promocionado del servicio de préstamo son solo algunos elementos que pueden orientar a los clientes al momento de decidirse por algún servicio en particular. Al ser este un problema de actualidad, ampliamente comentado y discutido por aquellos interesados en el área, se presenta a continuación un resumen de los principales signos a detectar durante una sospecha de estafa.

1. No cuenta con suficiente promoción en redes sociales y hay ausencia de comentarios verídicos

Este es uno de los elementos más importantes a tener en cuenta. Se supone que la mayoría de las empresas prestamistas (y las empresas en general) tienden a invertir buena parte de sus recursos en publicidad. En la actualidad, el mejor método para lograrlo es a través de las redes sociales, ya que se considera barato y de alto alcance. Muchas veces, para disminuir la visibilidad y las posibilidades de que descubran sus tareas fraudulentas, los delincuentes prefieren no hacer uso de redes sociales ni de otro método de publicidad. Sin embargo, es posible que dentro de su página web coloquen una sección de comentarios con aportes muy poco convincentes, de personas que aseguran que el proceso es perfecto.

2. Revisa bien los costes del servicio y los beneficios

Los delincuentes se aprovechan de ciertos factores para conseguir a sus víctimas. Entre ellos, el ofrecimiento de un precio de intereses de préstamos excesivamente bajos o un esquema de pagos muy permisivo e inclusive poco probable, son elementos que deben tener en cuenta las personas naturales antes de aceptar la oferta. Además, el hecho de que casi nunca suelen pedir historial crediticio ni otros elementos característicos de las instituciones financieras a las cuales está asociado el cliente, deja ver una gran desorganización y el objetivo final del proceso fraudulento. El elemento más importante a tener en cuenta en estos casos, es que los delincuentes suelen pedir un abono relativamente pequeño para "gastos administrativos" después de una pequeña consulta en la que no se extraen los datos necesarios característicos de un verdadero proceso de préstamo.

3. La "empresa" no aporta información legal adecuada

Cada una de las organizaciones destinadas al préstamo deben contar con códigos y registros de identificación legal correspondientes para ejercer dicha actividad. Si la empresa no cuenta con ellos con la excusa de "no tener la obligación de proveer esa información confidencial", es un motivo suficiente para no confiar en el servicio. Por otro lado, existen una serie de registros públicos destinados a que los clientes puedan comprobar si dicho código se corresponde con el de la empresa en cuestión.